El eclipse anular de Sol del 3 de octubre de 2005 y la Comunidad del Anillo (7)

El eclipse anular de Sol del 3 de octubre de 2005 y la Comunidad del Anillo
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Estamos de vuelta. El anular del 2005 ya es historia, y la Comunidad del Anillo ha quedado disuelta tras haber cumplido el cometido para lo que fue convocada: no perderse ni un detalle de cómo la Luna oculto al Sol. Y todo esto ocurrió el 3 de octubre de 2005 en San Lorenzo de la Parrilla.

Hoy, a menos de 24 horas del suceso, entro en la Red tras varios días de desconexión, y compruebo que otros observadores en otros lugares, han corrido una suerte similar. Con más o menos fortuna, la Península Ibérica ha sido cubierta por la sombra Lunar, dejando fascinados a sus moradores más curiosos e inquietos.



En San Lorenzo de la Parrilla, nos concentramos un numeroso grupo de astrónomos amateur andaluces y de otros lugares, con la intención de ver el eclipse anular de Sol del 3 de octubre de 2005. Nada más llegar el sábado día 1, nos dirigimos junto con Paco Bellido y Jesús R. Sánchez al primer emplazamiento elegido en la visita preliminar el pasado 20 de agosto. Al igual que esa primera vez nos preocupó la gran cantidad de polvo debido a la extrema sequedad del terreno. Al comentar esto en el hostal donde nos hospedábamos nos sugirieron una alternativa, incluso fuimos acompañados personalmente al lugar por el dueño de dicho establecimiento. El sitio es conocido en la localidad como Monte Calvario, y a primera vista era bastante óptimo ya que el suelo estaba más compactado y el horizonte se mostraba abierto en todas direcciones. Decidimos que este podia ser nuestro lugar de observación, y entre cervezas lo comentamos con Jose A. Plegue y Joaquín Delgado.




Antes del amanecer del día 2 colocamos en la zona los instrumentos para la toma de datos climatológicos, y vimos la salida del Sol del día previo. El cielo estaba completamente despejado, pero a partir de las 8 de la mañana apareció un preocupante viento racheado. Nuestros instrumentos registraron ráfagas por encima de las 18 mph. estando los mínimos valores alrededor de 12 mph, estaba claro que de mantenerse esta situación habría problemas para la estabilidad de los equipos destinados a la observación. Una vez realizadas las medidas que nos darían un perfil climatológico del día anterior al eclipse decidimos desmontar con la idea de buscar un sitio alternativo. En ese momento apareció Jesús Carmona, no nos conocíamos previamente, pero nos comento que venia de Madrid huyendo del fuerte vendaval. Poco después nos enteramos que gran parte de la geografía del eclipse estaba siendo azotada por fuertes vientos, la opción lógica era quedarnos y buscar algún parapeto natural o artificial que nos protegiera del viento. A primeras horas de la tarde subimos de nuevo a la explanada con un nutrido grupo de compañeros. Tras varias vueltas encontramos dos explanadas algo más bajas que la anterior junto a esta, pero más resguardas del viento. El horizonte despejado hacia el este era menor, pero en ningún caso representaba un inconveniente. Durante el resto de la tarde hicimos numerosas subidas para mostrar el emplazamiento al resto del personal que aún estaban llegando. Por la noche y tras la cena, comentamos entre nosotros la posibilidad de alternativas, pero sabíamos que de una u otra forma, la suerte estaba echada.

A las 5:00 del día 3 el cielo era de una claridad cristalina, aunque había algo de nubes. A esa hora partimos al lugar de observación para comenzar a instalar el instrumental.
Cuando llegamos ya esta allí Jesús Carmona montando el que sería uno de los telescopios más solicitado durante la mañana. Poco a poco y conforme amanecía fueron llegando el resto de los observadores, una hora antes del comienzo del primer contacto la concentración, tanto en la explanada superior como en la inferior, era enorme. Se rebasó el medio centenar de personas, y era una gozada ver el gran número de telescopios allí instalados. Cando comenzó el eclipse hacia algo de viento y el frío de las horas anteriores estaba haciendo mella en algunos de nosotros. Paulatinamente todos fuimos pasando por el ocular del coronógrafo y el Hα de Emilio Hidalgo y Jesús Carmona respectivamente. Este eclipse no era total, pero ante las increíbles imágenes de estos instrumentos poco importaba.

La anularidad estaba cerca y la luz y la temperatura eran claros indicios de ello. La luz fue tomando ese tono grisáceo y falto de cromatismo que ya notamos en el total del 99. El ambiente era extraño, casi alienígena, y frío, un frío que se incrementaba conforme se acercaba el momento en el que el Sol se convertiría en un fino anillo de luz. Y llego el momento central del eclipse, y todos al unísono aplaudíamos y presionamos frenéticamente los disparadores de nuestras cámaras fotográficas, un momento muy emocionante, que los que habíamos sido testigos de un total difícilmente creíamos que íbamos a sentir durante un anular.


La luz del anillo solar a través de las montañas y valles lunares (perlas de Baily - A.Porcel, J.A.Moreno)

La anularidad paso, y pualtinamente la luz y la temperatura se recuperaron hasta alcanzar su valor normal, mientras entre nosotros intercambiábamos sensaciones. La Comunidad del Anillo había cumplido sobradamente con la misión encomendada... pero solo hasta la próxima vez.

La Comunidad del Anillo

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